Me horroriza…
… cómo se ve el color de la pared en las fotos de Piticli. Parece de hospital o guardería. Tengo que hacer algo, porque así no queda bien (vale que la foto está sacada de noche, con la luz de la lámpara esa espantosa que tengo todavía, pero hay algo en ese color que no me acaba de convencer). A ver si pongo unos vinilos, cuadros y las cortinas, y así no se ve tanto (además, la luz irá matizando el color de otra forma).
Estoy a un tris de quitar las fotos…
Totum revolutum
Como estos días no tengo mucho tiempo para escribir, he decidido publicar una entrada para hablar un poco de todo…
Hace mucho frío. No me importa, me gusta el frío porque se puede combatir: te pones ropa, te abrigas bien, y listo. Además, la ropa de invierno es mucho más bonita que la de verano. Me quedo con el frío antes que con el calor. Lo que no puedo soportar es el viento, y sopla bien fuerte; y tantos días de lluvias continuas también cansan. Hoy me ha pillado una granizada curiosa yendo hacia el coche; ha sido tan rápido que no me ha dado tiempo ni de reaccionar… Nos vamos acercando al invierno.
El otoño tiene algo muy bueno: sus colores. Hoy, volviendo de Bilbao, cuando subía el alto de Bakio, he ido muy despacito para apreciar mejor los colores de los árboles. ¡Qué bonito está todo! Marrones, verdes, rojos, ocres.. ¡Qué pena no tener una cámara en condiciones! Es un privilegio poder disfrutar de estos paisajes a diario. No echo nada de menos vivir en la ciudad.
Hoy me ha llamado el dueño de la página de ocio que solía actualizar para decirme que cierra la web. Un palo, porque el dinero me venía estupendamente. Al menos, se rebaja mi nivel de agobio (llevaba dos días trabajando en esa web de 23.30-1.30 h, y eso no es plan). Ahora puedo dedicarme a las miles de cosas que me están esperando… (prefiero no pensarlo, porque me entran sudores). No me importa tener mucho que hacer; el problema es que estoy muy cansada y necesito dormir. Y con este panorama, no sé cuándo voy a lograr dormir más de seis horas seguidas (y yo quiero ocho o nueve para estar bien y que se me suavicen un poco las ojeras). Además, cuando estoy cansada, me pongo triste y me da por llorar. Especial que es una. Cuando vaya acabando todo lo que tengo entre manos (que es mucho), si me quedo una temporada libre (llevo un par de años diciendo esto), me dedicaré a mis proyectos, que los tengo aparcados y son muy interesantes (al menos para mí).
Aprovecho, también, para expresar mi total desacuerdo con el atentado de ETA de esta mañana en la Universidad de Navarra. No entiendo esta sinrazón; no entiendo que nadie amenace, extorsione, secuestre o mate a otra persona porque piensa de forma distinta… y menos aún que quien lo hace piense que lo hace por mí o en mi nombre (porque soy vasca 100%, con todos los apellidos vascos e, incluso, Rh negativo). Y no, ellos no lo hacen por mí ni por ningún vasco: lo hacen porque tienen una comedura de tarro impresionante que los demás no llegamos a comprender (ni falta que hace) y muy pocos valores éticos (o ninguno). Otro día hablo de lo que opino de los políticos y demás…
En el plano creativo, tengo que apuntar varias cosas. Primero, que he estado dibujando con la tableta y me gusta mucho. Me la tenía que haber comprado antes. Estoy mejorando bastante también mi escritura, a ver si puedo empezar a usarla en el trabajo y me ahorro algún viaje en coche a Bilbao. Segundo, que pienso mucho en mi calendario. En cuando Arturo se relaje un poco, le apretaré yo las tuercas con esto. Tercero, que, navegando por la página de Zara Home, he encontrado varias cosas para la casa que me vienen muy bien, así que a ver si me acerco a una y las compro (en cuanto saque tiempo, prometo un artículo con todas las cosas que he visto que me gustan). Cuarto, la planificación de mi nuevo despacho va muy bien. En cuanto pueda me escapo a Ikea para acabar de perfilar un par de cosas…
Estoy obsesionada con el disco nuevo de Keane. ¡Me encanta! We’re spiralling, ooohh!!!
Hoy me he comprado una cafetera. Aparte de ser de lo más aparente, el café que hace está buenísimo. Tiene hasta lo del vapor para hacer espumita en la leche. ¡Qué buena compra! Mañana desayunaré café con leche, pan tostado y algo de fruta… ¡Hay que coger fuerzas para lo que me espera!
Y con esto y un bizcocho, acabo por hoy, que todavía me tengo que poner la cena y es un poco tarde. A ver si mañana puedo escribir algo (me está gustando esto del blog).
Elfa de la noche druida
Pues eso soy yo en World of Warcraft (WoW). Una elfa de la noche druida nivel 51 (¡!) llamada Maravala. Soy herborista alquimista y estoy subiendo las tres habilidades secundarias (pesca, cocina y primeros auxilios). En este momento estoy completando misiones (o questeando, que dicen los muy metidos en el mundillo) en Cráter de Un’Goro, Tierras de la Peste del Oeste, Feralas, Frondavil, Tanaris, Ashzara… Ahora mismo no pertenezco a ninguna hermandad, prefiero ir por libre. En los talentos, sigo la rama de Equilibrio, y eso me permite, entre otras cosas, poder convertirme en lechúcico y tener tres antárboles para protegerme.
La gente suele sorprenderse mucho cuando descubre que me gusta el WoW. Apenas juego (de hecho, subir de nivel me cuesta muchísimo, porque puedo pasar cuatro o cinco meses seguidos sin jugar), pero, de vez en cuando, me regalo (o me regala Arturo) un mes. Y ese mes lo aprovecho al máximo.
El primer sorprendido por mi afición a las tierras de Azeroth fue Arturo. Fue él quien me enseñó el juego. Me llevó con un personaje suyo a Ventormenta desde Forjaz en el tren subterráneo de los enanos. Recorrimos Ventormenta (la plaza de la catedral, el barrio de los mercaderes…) y me llevó a los hipogrifos. Y de allí salimos volando por encima del Bosque de Elwynn. Me pareció todo precioso, pero eso del mata-mata no iba conmigo. Cuando me explicó lo de las profesiones y que en el juego tenías total libertad para hacer lo que más te apeteciera en cada momento, me empezó a interesar más. Pero cuando me convenció de verdad fue cuando me regaló diez días de prueba que le habían dado para invitar a algún amigo. Me gustó muchísimo. ¡Y no es todo mata-mata, ni mucho menos! Sí que tienes que matar bichos, pero tienes que hacer muchas más cosas. Y luego, según te guste, vas eligiendo si sólo quieres matar bichos o prefieres otro tipo de actividades (buscar cosas, buscar a gente, llevar mensajes…). ¡Es muy divertido! Poco a poco fui subiendo niveles y adelanté a Arturo de mala manera. Conseguí la montura (cuando había que ser nivel 40) y ahora, que llevo un par de meses sin jugar, soy nivel 51.
Tengo más personajes. Quise ver cómo era la Horda y me hice un elfo de sangre mago, Ilargelf, que medio abandoné con nivel 24. Está en Molino Tarren esperando a que un día lo lleve a recorrer Laderas de Trabalomas.
Me hice también una draenei sacerdotisa, Sassa, que me encanta (de la Alianza, por supuesto). Pero la tengo reservada para jugar con Arturo. Resultado: hace más de un año que no jugamos y Sassa sigue estancada en El Exodar siendo nivel 13. Es minera y joyera, y está montada en el dólar…
Como ser de la Horda, al menos en el reino en el que estoy, tiene ventajas, pensé que sería bueno hacerme otro personaje de la Horda con el que pudiera subir mucho. Como me encantan los druidas (me parecen los más independientes: pueden lanzar hechizos, pelear como oso, como tigre, ser morsa para bucear…), me hice un tauren (Piticlator), que ahora es nivel 22. Está en Los Baldíos ahora mismo, aunque hace incursiones a Vallefresno.
Además, J. tiene (en mi cuenta), un enano guerrero (Sandfordthor) y una draenei cazadora (Meliora). J. es el rey de las casas de subastas de la Alianza (es una auténtica máquina de hacer dinero, el tío).
Me gusta mucho recorrer los caminos de Azeroth, sobre todo de Kalimdor. Hay reinos que me los conozco como la palma de mi mano, me encanta saber exactamente a dónde tengo que ir, por dónde, cómo llegar… Me encanta dedicar tiempo a “abrir mapas” cuando llego a algún sitio nuevo. Me gusta llegar a una ciudad de mi facción, ir a la posada, vender y comprar en las casas de subastas, recibir instrucción… Y es tan bonito, están tan bien ambientados los reinos… Es como meterse en un cuento en el que se pierde la noción del tiempo… ¡Me gusta el WoW!
Las seis de la tarde
¡Qué tristeza! Las seis de la tarde y llevo un rato ya con la luz dada para poder ver las letras… ¡Maldito horario de invierno! No me gusta nada que anochezca tan pronto…
Olentzero… ¡dos meses antes!
Pues un par de meses antes, el Olentzero ha aparecido por casa. Bueno, no, es que no me he podido aguantar y me he comprado esta mañana la Wacom. ¡Es una gozada! He estado dibujando con Art Rage y he estado probando a corregir un pdf (con los símbolos y marcas de los correctores). En cuanto le coja el tranquillo va a ser perfecto para agilizar mi trabajo. Ahora todavía se ve un poco rara la letra (tengo que escribir más despacito o no sé). Pero en ello estoy. Mañana a ver si puedo dedicarle unos minutos más… (aunque con la saturación de trabajo que tengo ahora mismo, no sé si voy a tener tiempo ni de respirar).
Pensaba que iba a ser bastante complicado al principio, pero nada de eso. Es muy intuitivo, muy sencillo. Creo que el truco está en mirar a la pantalla, no a la tableta. Y me he comprado la más baja de la gama, la Wacom Bamboo One (¡por menos de 50 €!), pero para lo que la necesito, me sobra, así que estoy encantada.
Habrá que buscar otro regalo que poner en la lista de navidades. Ya tengo alguno en mente…
Capitán Oats
Un par de líneas para Capitán Oats, también conocido en este blog como J. Gracias por tu comentario, pero que sepas que Piticli y yo queremos alguno más. Esperamos que te guste la serie nueva… Y, sobre todo, esperamos que estrenes el blog, que va a merecer la pena seguro.
Tic tac, tic tac
El plazo se acaba. La venganza del felino será dulce…
Piticli
Proyectos de trabajo
Estoy con varias cosas a la vez (para variar). Por una parte, una enciclopedia de animales para niños. Es muy bonita, pero me está costando muchísimo corregirla (y lo peor está todavía por llegar). También me ha llegado un libro sobre sistemas de gestión medioambiental. La semana que viene me llegan los textos de la web de una empresa farmacéutica. Y después, como siempre, las actualizaciones de una página web de ocio y cultura. Y quedan un par de proyectos en el cajón, que no sé cuándo llegarán exactamente…
La verdad, no me puedo quejar. En todo caso, de que no tengo vacaciones ni por casualidad, pero es un buen síntoma en los tiempos que corren.
Actualización del 27/10/2008
Tengo dos tercios del libro de sistemas de gestión medioambiental ya corregido. Mañana me dan el tercio que me queda. ¡Y otro libro entero! Y yo me pregunto, ¿cuánto voy a poder dormir esta semana? Supongo que mañana me darán los detalles, pero lo que iban a ser dos libros, ahora son ocho. Por una parte, genial, pero, por otra, estoy un pelín agobiada.
Mesa de centro
Estoy dándole vueltas a qué tipo de mesa de centro comprar para la sala. Tengo dos posibilidades: poner una de cristal y acero, que quede muy ligera visualmente (como la que tengo de comedor, que es de Domus) o colocar una de madera de teca y cristal (a juego con el resto de muebles y con tapa de cristal). Tengo dos fotos de ejemplo, pero no sirve de mucho si no veis cómo es mi salón. ¡Quiero una cámara! A ver si mañana me apaño con la vieja y saco un par de fotos para que os hagáis una idea y me podáis dar vuestra opinión sobre qué mesa quedaría mejor.
Por un lado, me gusta esta mesa de La Oca:
Por otro lado, una mesa como ésta de Banak Importa creo que podría quedar muy bien (es la mesa de centro). De hecho, mi alfombra también es marrón, como en la foto, aunque más grande y más bonita, por cierto:
Las fotos están sacadas de catálogos… Bueno, a ver qué hago. Estoy buscando lámparas también, por si alguien tiene propuestas.




