Tengo un pequeño placer secreto. Forma parte de una rutina casi cotidiana, que me pertenece sólo a mí. Es una cosa tonta, pero me proporciona una enorme sensación de bienestar… ¿Intrigados? ¿Qué será, será?
Me encanta, cuando saco algo caliente del horno, ponerme las manoplas calientes sobre las orejas. Una ola de calor recorre mis orejas, mi nuca y mi espalda. Apenas dura unos segundos, pero merece la pena. Me siento tan bien… Es un momentito en medio de las prisas diarias por poner la comida a las dos de la tarde; pero, con instantes como ése, tan sencillo, me siento un poquito más feliz.
Podría mencionar más cosas, más gestos que son como pequeños oasis de bienestar sólo míos. Como respirar profundamente al aire libre cuando hace mucho frío (esa sensación de que se te congelan los pulmones), caminar por arena húmeda, balancearme en la cama para dormir (como si fuera una niña pequeña y alguien moviera mi cuna), beber un vaso de agua del tiempo y comer un pedacito de pan después de tomar un postre muy frío, ir al cine sola a ver películas romanticonas, oler Vicks Vaporub, saborear una trufa de chocolate, salir de la ducha y secarme con la toalla calentita del radiador, oír que suena una canción que me gusta en el hilo musical de algún comercio… Y podría seguir.
¿Tenéis algún placer secreto? ¿Queréis que deje de ser secreto?