Archivos diarios: Noviembre 11th, 2008

Eso es lo que voy a hacer. Me acuesto ya y no quiero saber nada del mundo hasta dentro de ocho horas… Mañana más y mejor. ¡Buenas noches!

A lo largo de tu vida no haces otra cosa que elegir entre opciones: carne o pescado, estudiar o trabajar, blanco o negro, playa o montaña, naranja o limón, campo o ciudad, ciencias o letras, demócratas o republicanos, perro o gato, el libro o la película… Miras las opciones y decides. Puedes acertar o equivocarte: lo importante es estar feliz elijas lo que elijas, aunque vayas a contracorriente.

A veces se te presentan opciones que quizá tú no te habías planteado y que hacen que te desvíes del camino que seguramente tenías bien definido en mente. Sopesas esas opciones y, si son interesantes para ti y crees que son acordes a tus valores, las tomas y empiezas tu nueva andadura en sentido contrario al que se esperaba. El nuevo camino puede ser mucho más enriquecedor y sorprendente; y, sobre todo, puede hacerte mucho más feliz.

Según avanzas en la nueva dirección, la gente que te quiere y te importa de verdad siempre estará a tu lado; se alegrará por tu felicidad y, cuando las cosas se pongan difíciles, te dará un empujoncito para que sigas adelante. Además, encontrarás nuevas personas que se unirán a ti: son la consecuencia positiva de esta opción a la contra que has escogido. Irremediablemente, te vas a separar de otras personas. Con algunas puede que sigas teniendo contacto de forma ocasional (una felicitación de cumpleaños, navidad y poco más). Ésas quizá merecían la pena y de ahí que siga habiendo un vínculo (aunque sea minúsculo). Pero hay otras de las que separarte no sólo no te supone problemas, sino que es liberador. Y suele coincidir con que esas personas no aceptan tu cambio de rumbo, critican todo tu sistema de valores, no te aportan nada y te exigen mucho. Estas personas no merecen la pena. Y, por ello, cuanto más avances en tu vida y te alejes de ellas, cuanto antes te deshagas de estos lastres, mucho mejor.

Yo me estoy quitando lastres. Y me siento bien. Y no me da ninguna pena. Que cada palo aguante su vela: yo tengo mi vida nueva. A quien le guste, bien; a quien no, que con su pan se lo coma. Me siento libre por primera vez en mucho tiempo. Y es una sensación dulce.

Hay personas que entenderán mejor que otras esta entrada, y es posible que puedan incluso poner nombres y apellidos a esos lastres. A los demás, bueno, siento no ser más explícita en este momento: no es que no pueda, es que no quiero, porque una cosa es liberarte de ciertas personas que no te aportan nada y otra es hacer daño sin más. Y no quiero que nadie se lleve un berrinche por una entrada tonta en un blog tonto.