Opciones
A lo largo de tu vida no haces otra cosa que elegir entre opciones: carne o pescado, estudiar o trabajar, blanco o negro, playa o montaña, naranja o limón, campo o ciudad, ciencias o letras, demócratas o republicanos, perro o gato, el libro o la película… Miras las opciones y decides. Puedes acertar o equivocarte: lo importante es estar feliz elijas lo que elijas, aunque vayas a contracorriente.
A veces se te presentan opciones que quizá tú no te habías planteado y que hacen que te desvíes del camino que seguramente tenías bien definido en mente. Sopesas esas opciones y, si son interesantes para ti y crees que son acordes a tus valores, las tomas y empiezas tu nueva andadura en sentido contrario al que se esperaba. El nuevo camino puede ser mucho más enriquecedor y sorprendente; y, sobre todo, puede hacerte mucho más feliz.
Según avanzas en la nueva dirección, la gente que te quiere y te importa de verdad siempre estará a tu lado; se alegrará por tu felicidad y, cuando las cosas se pongan difíciles, te dará un empujoncito para que sigas adelante. Además, encontrarás nuevas personas que se unirán a ti: son la consecuencia positiva de esta opción a la contra que has escogido. Irremediablemente, te vas a separar de otras personas. Con algunas puede que sigas teniendo contacto de forma ocasional (una felicitación de cumpleaños, navidad y poco más). Ésas quizá merecían la pena y de ahí que siga habiendo un vínculo (aunque sea minúsculo). Pero hay otras de las que separarte no sólo no te supone problemas, sino que es liberador. Y suele coincidir con que esas personas no aceptan tu cambio de rumbo, critican todo tu sistema de valores, no te aportan nada y te exigen mucho. Estas personas no merecen la pena. Y, por ello, cuanto más avances en tu vida y te alejes de ellas, cuanto antes te deshagas de estos lastres, mucho mejor.
Yo me estoy quitando lastres. Y me siento bien. Y no me da ninguna pena. Que cada palo aguante su vela: yo tengo mi vida nueva. A quien le guste, bien; a quien no, que con su pan se lo coma. Me siento libre por primera vez en mucho tiempo. Y es una sensación dulce.
Hay personas que entenderán mejor que otras esta entrada, y es posible que puedan incluso poner nombres y apellidos a esos lastres. A los demás, bueno, siento no ser más explícita en este momento: no es que no pueda, es que no quiero, porque una cosa es liberarte de ciertas personas que no te aportan nada y otra es hacer daño sin más. Y no quiero que nadie se lleve un berrinche por una entrada tonta en un blog tonto.
Ama dijo:
11 Noviembre, 2008 a 7:18 pm
He entendido perfectamente lo de quitarse lastres, pero hay que ser muy valiente (como lo eres tú) y esa sensación de libertad te reconforta.
Creo que sé algún nombre con apellido de los lastres.
Y te quiero decir una cosa: ante las opciones nunca nos equivocamos sino que “no acertamos” (esto precisamente ha sido uno de los puntos de la conferencia de la que acabo de llegar.)
Sigue siendo como eres y serás más feliz.
Te quiero.
pitinis dijo:
11 Noviembre, 2008 a 9:33 pm
Estoy pensando que la próxima vez que hable de estas cosas voy a usar iniciales, como el “Tomate”.