Blog abandonado
Hoy Totó me ha echado bronca porque tengo el blog medio abandonado: todos los días pongo algo, pero no escribo nada. Es cierto. Me prometí a mí misma que durante las vacaciones iba a aprovechar para escribir mucho, pero no lo he hecho (al igual que no he hecho la mitad de las cosas de la lista que me había propuesto para estas navidades). Supongo que no puedo estirar tanto el tiempo…
De todas formas, no he escrito, pero sí he leído (llegarán las reseñas, paciencia) y, gracias a J., he desempolvado mis conocimientos de francés y le he ayudado con varios trabajos de la uni (que me han llevado lo mío). Y, sobre todo, he aprovechado para dormir muchísimo. Lo necesitaba. Y lo sigo necesitando, quiero dormir nueve horas diarias… Así que, esta mañana, cuando ha sonado el teléfono a las 9.15 h no podía dar crédito. ¿Cómo osan fastidiarme la última mañana que puedo dormir a mis anchas? Por poco mato a Iñigo (quién iba a ser a esas horas, tenía que ser él). Encima me dice que soy una vaga por estar dormida a esas horas. Pues no, es sólo que vivo cansada, sin más. Y me gusta dormir, que no es nada malo.
Sigo guardando la lista de cosas que quiero hacer para los fines de semana (me he propuesto no trabajar, a ver si puedo cumplir). Os mantendré informados.
Y ahora, a limpiar los zapatos, a ver si vienen los Reyes Magos. Yo, desde luego, he puesto mi granito (espero que J. no me lance su regalo a la cabeza, porque es totalmente interesado por mi parte…). ¡Feliz noche y que os traigan muchas cosas Sus Majestades de Oriente!