Veinte páginas…
… es lo que me queda de corregir del trabajo que tengo entre manos (el primer tercio de un libro bastante largo y denso). Después tengo que hacer un presupuesto y un pequeño texto que le prometí a un chico con el que suele colaborar Arturo. Y todo eso con sueño, dolor de todo, un destemple considerable (de hecho, hoy me he quedado sin gas durante tres horas y la casa se ha quedado muy fría; y yo achacándolo a mi mal cuerpo). Sobreviviré (pero es que si no me quejo un poco, no parezco hermana de J.).
La experiencia del gas, al final, no ha sido tan horrible. He ido a casa de Luz, mi vecina de arriba, que estaba con su bebé de 10 meses, Samuel. ¡Más rico! Y me he quedado con ellos dos un ratito, mientras comía Samuel. Es simpático a rabiar y muy guapo… Como le veo de ciento en viento, cada vez que coincido con él me parece que está enooorme.
Y tras este breve paréntesis en mi apasionante lectura de esta tarde, vuelvo a mis obligaciones, a ver si acabo de una vez…