Perrito faldero
Hay ocasiones en que no sé si tengo un gato o un perrito faldero. ¡Piticli me va siguiendo por toda la casa! No puedo ir ni al baño tranquila, ¡me espera en la puerta…!
Hoy, que me he pasado el día trabajando en el sofá, Piticli ha estado todo el tiempo pegado a mí, como si nos hubieran pringado con Loctite y no pudiéramos separarnos. Ojo, que no me quejo, que estoy encantada (además, da calorcito), pero para que luego digan que los gatos son muy independientes y que son ariscos con las personas. Me río yo…