Ciclogénesis explosiva
El nombre acojona y lo que conlleva también. Están anunciando rachas de viento muy fuertes, de 150 km/h, y olas de 14 m. Estoy cagada…
Tengo pavor a los temporales, sobre todo si van acompañados de viento. Las únicas veces que me arrepiento de vivir en Bakio son los días como hoy (bueno, de momento no, días como el que están anunciando). Depende de la dirección del viento, me afecta más o menos, pero creo que, por lo que he visto, éste me toca de pleno. ¡Qué miedo, por Dios!
He quitado los toldos de la terraza (no todos, unos que estaban ya medio sueltos y que meten mucho ruido y no me dejan dormir) y he metido la tumbona dentro, por si me sale volando (cosa muy improbable, pero así me quedo más tranquila). Si veo que la cosa se pone muy fea, cierro esto a cal y canto, me cojo a Piticli y a dormir a Bilbao (el gato se asusta tanto o más que yo; de hecho, ya ha pasado un rato debajo de la cama).
Y encima, según escribo esto, veo el anuncio de una peli catastrofista que empieza con un huracán…