Calor y moscas
Hace muchísimo calor. Estoy desesperada. No me gusta el calor. Prefiero que haga frío: te pones ropa y punto. Pero el calor no hay forma de combatirlo. Encima se me llena la casa de moscas. Piticli ha cazado alguna, pero no es suficiente. Yo creo que necesito Super Timor…
Extremadamente contagiosa
Este es uno de los mejores vídeos de youtube. Por favor, ponedlo, vais, al menos, a sonreír…
¿No es genial? =)
‘El nombre del viento’
«He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí».
A estas alturas, muchos habréis oído hablar de Kvothe, porque la editorial Plaza & Janés se ha montado una campaña de marketing bestial de El nombre del viento, de Patrick Rothfuss (para muestra, la página web que se han montado).
Empecé a encontrarme reseñas del libro en un montón de blogs y periódicos hace cosa de mes y medio y, tengo que admitir, me sorprendió que todo el mundo hablara tan bien del libro. Como me apetecía leer algo distinto y más ligero de cara al verano, sucumbí a la tentación y me hice con un ejemplar al de poco de salir. Y me ha gustado. Pero…
Sí, obviamente hay peros: no es tan maravilloso como lo pintan (aunque es muy entretenido y no está nada mal escrito, sobre todo si tenemos en cuenta que es el primer trabajo de su autor). El mayor pero es que el libro no termina, y por tanto no hay una conclusión como tal (es el primer volumen de una trilogía de la que solo tenemos esta muestra y, según parece, habrá que esperar mucho para conseguir lo que queda). La narración justifica la trilogía: El nombre del viento es la historia de Kvothe, un muchacho que quiso vengar la muerte de sus padres, aprender magia y conocer el nombre del viento; convertido en personaje legendario del que corren todo tipo de historias y rumores, todo el mundo lo da por muerto, pero en realidad él vive con un nombre falso en una taberna apartada; una noche un viajero lo reconoce y él decide contar su historia, pero hay tanto que contar que tardará tres días… Este es el primer día de aventuras. Por cierto, la trilogía está ya escrita; el autor está, según sus palabras, revisando la segunda parte…
La historia en sí no está mal (aunque no haya acabado), pero reconozco que con 12 años me habría maravillado mucho más que a estas alturas. Y creo que algunos episodios se alargan en exceso (el del draccus me aburrió un poco). El único personaje al que se le vislumbra (pero solo se vislumbra, de momento es demasiado «bondadoso») algo de calado es Kvothe, obviamente, pero tampoco es que esto sea de una profundidad que te haga reflexionar sobre lo humano y lo divino durante días; no, esto es lo que es: una novela de aventuras fantásticas (y como tal está muy bien). No es una gran obra maestra, pero sí un buen libro para el verano.
De todas formas, el libro me ha gustado y estoy deseando leer la continuación, que ya tiene título en inglés a pesar de que no saldrá hasta dentro de un año por lo menos, The wise man’s fear (El temor del hombre sabio).
Lágrimas en el cielo
Hoy hace nueve años que aita se fue. El tiempo no cura: le sigo echando de menos tanto o más que antes. Le sigo queriendo con toda mi alma y siempre será así.
Os dejo una canción que me recuerda mucho a él…
¿Sabrías mi nombre, si te viera en el cielo?
¿Sería lo mismo, si te viera en el cielo?
Tengo que ser fuerte y seguir, porque sé que no soy del cielo.
¿Me cogerías la mano, si te viera en el cielo?
¿Me ayudarías a mantenerme en pie, si te viera en el cielo?
Encontraré mi camino, a través de la noche y el día,
porque sé que no puedo quedarme aquí en el cielo.
El tiempo puede abatirte, el tiempo puede hacerte caer de rodillas.
El tiempo puede romperte el corazón, el tiempo te puede hacer suplicar…
Más allá de la puerta hay paz, estoy seguro,
y sé que no habrá más lágrimas en el cielo.
¿Sabrías mi nombre, si te viera en el cielo?
¿Sería lo mismo, si te viera en el cielo?
Tengo que ser fuerte y seguir, porque sé que no soy del cielo.
Porque sé que no soy del cielo…
La respuesta del capitán
El otro día Piticli le envió una carta al capitán Oats y hoy ha recibido la respuesta. ¡Sin desperdicio!
Muy anaranjado y afelinado amigo:
Muchas gracias de corazón por su mensaje y por sus felicitaciones. Como bien sabrá ya, el recién terminado curso académico no ha sido un camino de rosas. No obstante, gracias a sus inestimables maullidos de apoyo he logrado cosechar grandes éxitos que serán recordados durante generaciones y generaciones. O camadas y camadas, como usted prefiera. Al fin podrá alzarse ufano sobre sus atigradas patitas traseras y gritar aquello de ¡oh capitán, mi capitán!
No quisiera yo despedirme sin agradecerle antes las bellas palabras que me dedica en su misiva acerca de mi gatuna elegancia y mi don para las bellas letras. Pues bien, aprovecho yo este espacio que su blog me brinda para hacer saber a sus lectores que usted es también todo un filipichín del hocico al rabo. ¿Como paladeamos con fruición sus “soufflés” de salmón al eneldo en verano, verdad “mininito”?
Por último, quisiera yo darle mi más sincera enhorabuena por su reciente emparejamiento con una “aristogata” de noble cuna; si bien, no he podido dejar de advertir la notable diferencia de altura que existe entre ustedes, lo cual me recuerda a cierto matrimonio del país de los “croissants” y el “cafe au lait”.
Póngame a los pies de su señora, Marmi Bruni. Un cordial saludo,
Capitán Oats
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‘Europa VII’
Me gusta mucho esta canción de La oreja de Van Gogh y había pensado dejaros por aquí el vídeo. Y he aquí mi sorpresa cuando, en el vídeo completo, al principio se meten en un coche… ¡en un Fiesta de los nuevos!
Pero… ¡inserción desactivada por solicitud! No puedo subirlo, así que os dejo el enlace. Pinchad aquí.
La letra de la canción es una auténtica pasada. El final es perfecto, sobre todo en estos tiempos en que a algunos canallas parece que se les ha olvidado lo más básico: el respeto a la vida.
Actualización:
Creo que ahora sí puedo subirlo. Disfrutad (y fijaos en el botón Power del coche, que es una chulada).
El triunfo del capitán
Muy buen amigo capitán Oats:
Le envío esta misiva, mi fiel compañero, para darle mis más sinceras felicitaciones por el triunfo académico recién conseguido, que no es, según mi humilde opinión, sino el comienzo de un camino plagado de éxitos. Mi capitán, ¡enhorabuena!
Por supuesto, siempre he creído en usted y en su capacidad para llevar a cabo un trabajo excelente. Y, mi buen amigo, a estas alturas, ningún lector de este blog dudará de sus innatas capacidades para el estilo, la moda, las buenas maneras y la elegancia. No obstante, lo que pocos sabrán, mi querido petimetre, es de su enorme talento para las bellas letras. Y por eso quiero recalcarlo desde aquí, para que todas las gentes conozcan de sus habilidades literarias.
Gracias por compartir con este humilde minino su triunfo. Brindo desde aquí porque sean muchos más.
Un abrazo de su leal amigo,
Piticli