Desde mi terraza
Esto es una panorámica que hizo Arturo desde la terraza de mi casa, para que veáis el sitio tan bonito en el que vivo. La pena es que lo vais a ver un poco pequeño todo…
Panorámica de Bakio desde mi terraza
Arturo es un fotógrafo genial, os invito a ver su galería en Flickr.
Vuelta al cole
Hoy está marcado en mi calendario como día de vuelta al cole. Y no porque nadie vuelva al cole, precisamente. Básicamente, porque hoy ama y J. se han vuelto a Bilbao, después de pasar el verano en Bakio. Y J., además, lo ha pasado conmigo en mi casa. Es increíble cómo echo de menos a una persona con la que he estado hasta las 16.30 h de hoy. La casa está más silenciosa, a pesar de que J. casi pasa desapercibido. Y yo creo que Piticli también le echa en falta. Hoy está mimoso y le he visto meterse en el dormitorio de J. un par de veces en lo que llevo de tarde por aquí. Porque J. juega mucho con él; y le hace rabiar; y le pone toda clase de motes y nombres… Pero el gato se deja querer y mimar por J. Porque el felinito quiere mucho a J.
Y así están las cosas. Supongo que la vuelta al cole significa volver a los horarios de invierno, a las rutinas… Y entre las rutinas, por supuesto, está el blog, que después de pasar el verano medio abandonado, se merece un poco de atención, cuidados y mimos. Pero bueno, esas rutinas, realmente, comenzarán el día 16, miércoles, porque mañana tengo que pasar el día en Bilbao, que ando liada con varias cosas.
Apagones
Estoy un poco cansada de que en esta punta del mundo nos ofrezcan servicios tercermundistas de suministro de luz. Entre el transformador que echa chispazos y que se va la luz prácticamente todos los días alguna vez, es vergonzoso. Señores de Iberdrola, a ver cuándo soterramos las líneas (al menos en lugares expuestos) para que no se vaya la luz en cuanto sopla un poco de brisa (porque, de los vientos de estos días, mejor no hablamos). Queda dicho.
¿Se nota que estoy un pelín mosqueada?
Día de perros
¡Vaya día que ha hecho hoy! Mejor si nos hubiéramos quedado en la cama calentitos todos… Cuando he cogido el autobús esta mañana en Bakio el termómetro marcaba 1 ºC. En Bilbao se estaba un pelín mejor, 5 ºC, pero no paraba de llover. He llegado a casa de ama Cristi muerta de frío; me he quitado las botas, me he puesto unas zapatillas y me he tomado un café calentito al lado del radiador… ¡Qué frío! Lo peor, de todas formas, estaba por llegar. Al bajar hacia el metro jarreaba; llevaba una bolsa de papel con unos libros dentro que me ha traído Cris y, por mucho que la llevara entre brazos, se me ha calado: la bolsa se ha roto y se me han mojado los libros. En cuanto he llegado al metro he podido secarlos un poco y meterlos en mi bandolera (menos mal). En ese momento yo ya notaba que algo no iba bien en la zona de los pies: efectivamente, al llegar a casa tenía los pies congelados, todos mojados, los calcetines chorreando… Menos mal que hemos podido secar todo antes de ir al médico, porque, si no, con lo que he tardado en llegar a Bakio de nuevo, hubiese cogido una pulmonía. En Bakio, a la vuelta, otra vez 1 ºC.
Mañana sólo tengo que salir de casa para ir a coger el pan y, con este panorama, bajaré en coche… ¡Estoy harta de tanta lluvia, lleva más de un mes así!
Temporal
Estamos en alerta por un temporal de viento, lluvia y nieve. Lo que peor llevo, con diferencia, es el viento… ¡Si oyerais cómo sopla! Se me ha ido la luz un ratito antes, espero que se mantenga y no vuelva a pasar. Parece que el viento seguirá fuerte durante toda esta noche y mañana por la mañana. Después, aunque nieve, me da igual; mientras no haga viento, el resto no me importa (bueno, sí, pero no tanto).
Nunca me había asustado tanto el viento hasta que me vine a vivir a Bakio. En este momento tengo todas las persianas completamente bajadas; la tele, a tope, como para sordos, porque, si no, con el ruido del viento, no oigo nada; y la linterna, en el bolsillo de la bata, para poder ir al dormitorio en caso de que se vaya la luz otra vez… ¡Qué planazo! Espero poder dormir (me suelo despertar bastante cuando sopla tan fuerte, por el ruido que meten los toldos de la terraza). Y mañana por la mañana, Dios proveerá…